El fiscal de instrucción de San Francisco, Oscar Gieco, sabía qué quería ser de
grande, pese a que el contexto familiar donde vivía era complejo: su mamá era
ama de casa y su padre trabajador metalúrgico, lo que hacía casi impensado ir a
estudiar a otra ciudad Abogacía, la carrera que había elegido.
Vivió un tiempo en María Juana (Santa Fe) donde
cursó varios años de colegio y retornaron a San Francisco ya de adolescente.
Gieco debía cursar todavía el cuarto y quinto año de la escuela secundaria,
peor mientras tanto trabajaba también en una fábrica para poder ayudar en la
casa.
“Ingresé a trabajar a la fábrica como metalúrgico,
utilizaba un torno y una perforadora automática. Un compañero me hizo acordar una
vez que mientras manejaba estas máquinas iba diciendo ‘esto no es para mí, yo
quiero ser abogado’”, recordó en su paso por Déficit Cero (Up + 3564 Stream TV).
Por ese entonces trabajaba de 7 a 12 y de 13 a 17.30, para poder cursar durante
la noche la escuela nocturna. Un par de años después, a los 18, ingresó a la
Municipalidad para hacer la tarea de notificador de impuestos.
Este 20 de abril, Gieco cumplirá 43 años en el Poder
Judicial de Córdoba, de los cuales ya cumplió 28 como fiscal de instrucción.
- ¿Cómo
se el ingreso a la universidad en medio de este contexto que explica?
- Tuve la oportunidad de ingresar a la Universidad
Nacional de Córdoba (UNC). siempre le agradezco a mi hermana que es quien me
bancó los estudios, me pagaba la pensión porque mis padres eran muy humildes. De
los 2400 inscriptos pude entrar dentro de los 400 porque había cupo. Me dieron
una beca por las buenas notas, siempre el esfuerzo como forma de agradecimiento
a mi hermana. Pero no me pude mantener, me tuve que volver a San Francisco y
volví a trabajar en la Municipalidad, pero la carrera la continuaba rindiendo
de manera libre. En el medio me casé, tuve mi primer hijo. Cuando él tenía 9
años me recibí. Luego en 1983 ingresé al Poder Judicial, también rindiendo.
- Pese
a las desventajas pudo terminar de estudiar.
- Me siento agradecido a la educación pública,
en mi caso hubiese sido imposible haber estudiado en la universidad. Eso me
obliga como funcionario público a devolver lo que el Estado me dio.
- ¿Después
de tantos años como fiscal hubo algún caso especial que lo marcó?
- Fueron muchos los casos, pero uno de ellos
fue el de María Victoria Juncos en 2003. Se fue de atrás para adelante, los
autores fueron la madre y el concubino que salieron a hacer marchas ante su
desaparición y había que revertir la situación de opinión publica sospechando
de ellos y sabiendo que eran los responsables de su desaparición.
- ¿Qué
los delató?
- Sabíamos que había algo raro, los vecinos
colaboraron mucho, llegaba información de que la niña no vivía bien, se
escuchaban gritos, vivía situaciones de violencia. Además hubo muchas
contradicciones de Cortez, el padrastro, respecto a los hechos. Por eso fue imputado
de falso testimonio y se suicida en un calabozo. Ante indicios llegamos al
lugar del hecho y descubrimos que fue primero enterrada en el patio de la casa,
después trasladada en un carrito para ser enterrada en un descampado cerca de
la ruta 158 y calle 9 de Septiembre. Había tirado cal y huesos de animal para
que el olor nauseabundo no llevara a que estaba enterrada en el lugar.
- El
caso generó conmoción no solo por el hecho sino porque la madre fue absuelta
por la Justicia de San Francisco.
Fue absuelta en San Francisco. En mi caso colaboré
con el fiscal de Cámara Víctor Pezzano y había 14 indicios muy fuertes que llevaban
a la conclusión de que fueron ellos. El caso fue al Tribunal Superior de
Justicia donde se declara que estaba mal juzgada la mujer. En un nuevo juicio
en Bell Ville, Marcela Juncos fue condenada a perpetua. El caso me marcó
particularmente porque en esa época las nenas usaban alpargatitas blancas. Mi hija
tenía la misma edad y cuando la iba a saludar a la noche las dejaba al lado de
la cama. Cuando fui al lugar del hecho María Victoria también las tenía al lado
de la cama. Me prometí que iba a hacer lo imposible para esclarecer el caso. Tuve
mucha ayuda de los vecinos, en esa época no había cámaras de seguridad, no
había la tecnología de hoy.
- ¿Cuánto
cambió el delito con el correr de los años?
- Siempre hubo delitos, ahora proliferó como en
todas las ciudades grandes. Son poco los violentos, homicidios siempre hubo,
abusadores también. Hoy hay muchos casos violentos y hay más cantidad de
personas detenidas. La modalidad del robo es la inmediatez, robo rápido, hurto,
arrebatos, y en el 90 por ciento los delincuentes tienen problemas de consumo
de estupefacientes.